Cuando no es necesario el Certificado Energetico

El certificado energético es un documento imprescindible para vender y alquilar un inmueble desde junio de 2013. Sin embargo, la necesidad de adaptar la normativa a la europea ha motivado algunos cambios que afectan, entre otros aspectos, a los edificios que figuraban como excluidos y que, por ello, no estaban obligados a exhibir la correspondiente etiqueta energética. Te explicamos los principales cambios en la regulación y las nuevas exenciones.

Modificación del Real Decreto de Certificación Energética

El Consejo de Ministros ha acordado la modificación del Real Decreto que regula la certificación energética de los edificios. Aunque, tras los cambios, es obligatorio el certificado energético para alquilar y vender -eso no se altera- sí se han introducido modificaciones para adaptar la norma a la Directiva 2010/31/UE del Parlamento y del Consejo Europeo.
Las novedades afectan fundamentalmente a dos cuestiones: los edificios de consumo de energía casi nulo y los inmuebles que quedarán excluidos del cumplimiento del Real Decreto. En este ámbito, la modificación incluye una novedad de peso: que edificios protegidos y, hasta ahora, exentos de la certificación energética tendrán que contar con este certificado.

Excepciones del certificado de eficiencia energética

Aunque pisos, casas o prácticamente cualquier tipo de vivienda, así como locales comerciales, no registran prácticamente alteraciones tras la entrada en vigor de la modificación del Real Decreto 235/2013, otras edificaciones sí sentirán el impacto de la nueva norma.
Dentro de los inmuebles excluidos de la certificación energética, la normativa mantiene siete tipos de edificios exentos. En cinco de ellos no se ha producido ningún cambio y, por tanto, la exclusión continúa como hasta la fecha.
Así, se mantiene la exención de contar con un certificado energético para edificios aislados con una superficie útil inferior a 50 metros cuadrados; edificios que se adquieran para su demolición o para su reforma; edificios o partes usados como lugares de culto, y construcciones provisionales que se vayan a utilizar por un máximo de dos años. Los bloques de vivienda o pisos que se habiten durante un máximo de 4 meses al año siguen también excluidos del ámbito de aplicación del Real Decreto.
Las naves industriales o edificios afines (industriales, de la defensa y agrícolas), sí registran ligeras variaciones en la norma, que pasa a detallar que las partes de estos inmuebles destinadas a talleres y a procesos industriales se consideran de baja demanda energética y, por tanto, no requieren de certificación energética. No ocurre lo mismo, por ejemplo, con espacios para oficinas en las naves, que sí deben dotarse de la certificación.

Edificios públicos y privados, ahora con certificación obligatoria

El siguiente punto, que recoge el cambio más notorio, afecta a edificios protegidos que tendrán que contar en adelante con certificado salvo en los casos en los que la mejora de su eficiencia energética pudiera alterar su carácter o aspecto. Pasados tres meses de la entrada en vigor de la modificación, estos edificios tendrán que mostrar o entregar su certificado energético en caso de compra o alquiler.
Por otra parte, el cambio normativo incluye, en una disposición transitoria, variaciones que afectan a colegios públicos u hoteles, entre otros inmuebles. Esto es así porque los edificios o partes con más de 250 metros cuadrados ocupados por una autoridad pública y frecuentados por el público necesitarán certificado energético.
En la misma línea, los edificios protegidos de titularidad privada con afluencia habitual de público y con una superficie útil de más de 500 metros cuadrados tendrán también que exhibir la etiqueta de eficiencia energética de manera obligatoria a los seis meses de la entrada en vigor de la modificación del Real Decreto

A QUE TEMPERATURA PONGO LA CALEFACCION

Una de las cuestiones más importantes a la hora de ahorrar en nuestras viviendas es encontrar la temperatura óptima de calefacción. Es típico tener discusiones en nuestras familias porque unos tienen calor y otros frío, y esto ¿por qué es debido?
Razones como la orientación de la vivienda (norte o sur), la ubicación de los focos de calor, la humedad que tiene nuestra vivienda, aislamientos o la tipología del aparato que utilicemos para calefactar, hacen que la temperatura varíe de una habitación a otra, debido a que el calor no se distribuye de forma uniforme, y por tanto, la temperatura puede ser diferente en cada espacio.
¿Cuál es la temperatura ideal en casa?
Según el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) la temperatura ideal en casa en invierno es en torno a los 20-21ºC con una humedad relativa entre el 45-50%, mientras que en verano es 26ºC, y el 40-60% de humedad.

¿Cuándo encender la calefacción?

Es importante tener en cuenta los horarios en los que nos encontramos en casa, cuando estamos ausentes y durmiendo, ya que estos nos ayudarán a saber cuando encender la calefacción.
Disponer de equipos (por ejemplo, cronotermostatos) que ayuden al encendido automático de la calefacción según la temperatura y se ajusten a nuestra actividad (horarios de entrada y salida de casa, horas de dormir, temperaturas mínimas, …) ayudarán en gran manera a no derrochar dinero ni energía. En caso de no tener un termostato programable, podemos usar un enchufe programable que encienda y apague la caldera a nuestro antojo.

Otra cuestión importante es programar el encendido para disponer de una temperatura ideal de calefacción para dormir (que es en torno a los 17-18ºC), ya que es muy recomendable evitar calefactar la vivienda cuando estamos descansando, y aunque no estamos haciendo ningún tipo de actividad, y así poder ahorrar en las horas nocturnas. Es preferible encender la calefacción 30 minutos antes de la hora del desayuno y apagarla antes de nuestra salida.

Es recomendable que antes de instalar la calefacción en nuestra vivienda hagamos un estudio previo para encontrar la solución más óptima a nuestras necesidades, ya que casi la mitad del gasto de la factura de energía corresponde a la calefacción.


EL AHORRO DE ENERGIA EN LA OFICINA

¿Sabias que los edificios de oficinas son responsables del 40% del consumo energético mundial? De hecho, de acuerdo con datos de IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), al ritmo actual de crecimiento, el consumo energético mundial se duplicará en 35 años y se triplicará en menos de 55. Desde esa perspectiva, parece  indispensable la implementación de métodos destinados a incrementar la eficiencia energética, especialmente en un contexto como el actual: por un lado, fomentando la conservación del medio ambiente y por otro, reduciendo costes a las diferentes organizaciones.

La mayor parte del consumo energético de una oficina se reparte entre los equipos de iluminación y los sistemas de climatización. Existen numerosos procedimientos para incrementar la eficiencia en la oficina y, de hecho, hay muchos certificados que buscan homogeneizar y medir los impactos del uso de recursos de una forma global.



Los certificados de eficiencia energética, más habituales en el mundo anglosajón, se están extendiendo en nuestro país y resto de Europa, ya que los propietarios y los inquilinos cada vez son más conscientes de la necesidad de ahorrar costes a través de un mejor uso de los recursos energéticos. Un ejemplo es la Torre Iberdrola, en Bilbao, que ha obtenido el LEED Platino, el mayor reconocimiento dentro de este campo.
No obstante, también es importante que las empresas tengan en cuenta determinados aspectos para aplicar la cultura del ahorro en el día a día. Por ejemplo, el cargador de un portátil, si permanece enchufado, consume unos 20 euros anuales en electricidad cuando no está siendo utilizado. Usar papel reciclado, controlar los sistemas de climatización, apagar todos los aparatos al finalizar la jornada laboral etc. son acciones al alcance de cualquier compañía que ayudan a alcanzar una actividad más sostenible.
Fuente: www.expansion.com/blog

LUCES LED


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Las luces tipo LED ( Light-Emitting Diodes) son un tipo de iluminación que se caracteriza por tener un consumo energético muy bajo, una gran durabilidad y enormes posibilidades de diseño. Los LED se adaptan a todo tipo de proyectos gracias a su gran versatilidad y pueden generar luz de varios colores. 

 

Os vamos a analizar las principales ventajas y desventajas de este tipo de iluminación.

 

Ventajas de las luces LED Menos consumo energético: 

En general, una lámpara LED consume un 65% menos que las fluorescentes, 80% menos que las halógenas e incandescentes y el 50% de las de bajo consumo.
Menos contaminantes: No contienen mercurio ni otros metales pesados y emiten menos CO2 para conseguir la misma iluminación como consecuencia de su bajo consumo. Además no irradian ultravioletas ni infrarrojos.
Larga durabilidad y buen mantenimiento del flujo lumínico: La durabilidad de una lámpara LED puede llegar a ser de 50.000 horas.
Encendido rápido: Gran ventaja respecto las lámparas fluorescentes compactas.
Generan poco calor: No queman al tocarlas aunque lleven horas encendidas y ahorran energía en climatización en verano al no emitir calor.
Gran variedad cromática: Están disponibles en varios colores con un precio similar al de la luz blanca estándar.
Facilidad de mantenimiento: La reposición de las luces LED es muy sencilla y no requiere mano de obra especializada.
Grandes posibilidades de diseño: La variedad de tamaños, colores y la regulación total de la intensidad permite unas posibilidades decorativas y funcionales infinitas.


 Desventajas de las luces LED  

Alto coste económico:
Aunque cada vez está más bajo, el precio de las LED comparado con el las convencionales sigue siendo muy alto.
Bajo rendimiento con altas temperaturas: A partir de 65º la mayoría de LED se estropean. Se recomienda vigilar la electrónica que llevan asociada y procurar una elevada disipación térmica.
Poco tiempo en el mercado: El hecho que sea un producto nuevo le resta fiabilidad con respecto a los modelos tradicionales.   


Conclusion; Antes de plantear una instalación completa de luces LED se tendría que hacer un buen estudio previo, especialmente en el caso de oficinas y edificios con un gran consumo eléctrico. Si simplemente os planteáis una substitución de alguna de las lámparas de vuestra casa, tenéis que pensar que el elevado coste inicial se amortizará gracias al bajo consumo durante el uso de LED.